Google
 
Web Caminos del Vino .com.ar

16 diciembre 2007

Bodega Tapiz en crecimiento.

Acompañando el sostenido crecimiento de estos últimos 4 años, y tras la apertura de nuevos mercados en Europa y Latinoamérica, Bodega Tapiz con 6 fincas en la primera zona de Mendoza (Luján de Cuyo-Valle de Uco) adquirió una nueva propiedad de 85 hectáreas en una de las mejores zonas del país, Yacochuya Cafayate-Salta, donde desarrollará el Torrontés, varietal que día a día conquista nuevos mercados

Etiquetas:

28 agosto 2007

Bodega Casa Montes.


Hacía tiempo que no visitaba San Juan. Emprendí el viaje desde Mendoza con buen ánimo y contento de manejar los casi 200 km. que me separaban de mi nuevo destino. El clima estaba de mi lado, templado, muy agradable y con unas nubes compañeras que me acompañaron sin molestar durante toda la travesía. Volví a regocijarme en la contemplación de antiguos dominios huarpes, en el asombro producido por ese insondable desierto que establece el límite entre las dos provincias.

Ya en San Juan observé con alegría algunos signos de progreso. Lamentablemente no faltaron los contrastes y los indicadores de una dura realidad argentina. Afortunadamente en el tema vinos hay notables cambios positivos. Nuevos viñedos por acá, reconversión de una vieja viña por allá, varias bodegas nuevas en construcción y algunas más antiguas en proceso de remodelación. La industria vitivinícola en San Juan está creciendo, está mejorando, esto es una realidad innegable.

Llegué a la ciudad de San Juan y ahí tomé mi nueva ruta, hacia Caucete, región grabada en la memoria argentina por el gran terremoto del que lamentablemente fue protagonista, hace ya muchos años.
En el camino descubrí que San Juan está desaprovechando la explotación turística, ya que ofrece paisajes naturales y postales lugareñas muy atractivas. Llegué a la ciudad de Caucete, transitando la avenida principal a hora pico, observando con beneplácito la vida del lugar. Un dato curioso: es increíble la gran cantidad de gente que se moviliza en bicicleta. Llama realmente la atención. Me hizo recordar una región de Suiza, donde también la bicicleta, es el principal medio de transporte (aunque posiblemente las causas y motivos de esta costumbre sean bien distintas).

Hice el último tramo de mi viaje en unos pocos minutos. Mi destino final fue una región llamada Pozo de Los Algarrobos. Allí luego de recorrer extensos y modernos viñedos finalmente divisé Bodega Casa Montes. Una construcción grande y moderna, rodeada del verde de las vides. Fui recibido por Gustavo Bauzá, el enólogo de la bodega.

Casa Montes es un emprendimiento que comienza en 1992 con la implantación del viñedo. La familia Montes decide invertir en la industria vitivinícola e inmediatamente comienzan con la búsqueda que una zona apta para el desarrollo de vides destinadas a vinos de gran calidad. Es así como se deciden por Pozo de Los Algarrobos, una región con clima ideal. Se implantan 160 has. de viñedos, con plantas importadas de Italia. Se eligen tanto variedades tradicionales como algunas menos frecuentes (como Cabernet Fran, Petit Verdot y Viognier).

La bodega se termina de construir en el año 2000 y la primera elaboración es en el año 2001. Todas las instalaciones son de última tecnología. Las maquinarias son todas de acero inoxidable, importadas de Francia. No se ha escatimado en gastos en lo referente a tecnología. Se poseen todas las instalaciones necesarias para hacer vinos de calidad.

Además de la última tecnología en instalaciones, la bodega posee un concepto de calidad que parte desde el viñedo. Las 160 has. poseen riego por goteo, de agua proveniente de deshielo de la Cordillera de Los Andes. El agua es almacenada en un reservorio propio de 35 millones de litro (una laguna propia en la finca!!!).

La bodega elabora con esta materia prima de excelente calidad 3 líneas distintas de vinos, ofreciendo al consumidor desde la frescura de ciertos vinos varietales fáciles de beber hasta la complejidad de importantes vinos de guarda. Un aspecto importante a destacar es la innovación realizada con respecto a variedades, ya que la empresa ofrece algunos varietales poco usuales, que han demostrado una muy buena adaptación a las tierras sanjuaninas. Cabe destacar el Viognier, una variedad blanca que intuyo con mucho futuro en Argentina. Aunque todavía los vinos varietales Viognier son escasos en las góndolas de nuestro país, la variedad ha demostrado adaptarse muy bien a ciertas regiones de climas cálidos y los vinos obtenidos son una muy buena opción para quienes quieran disfrutar de algo distinto al Chardonnay o al Torrontés. Quizás, en el futuro, San Juan sea reconocida por dos variedades emblemáticas: el Syrah y el Viognier. Veremos en algunos años.

Ampakama, vos huarpe que podemos traducir como “surgir de la tierra”, es la marca de la línea joven de la bodega. Se trata de vinos varietales y bivarietales en los cuales prevalece las características propias de la variedad, son vinos frescos, frutados y fáciles de beber.

Luego seguimos con la línea Don Baltazar, vinos más complejos, con 9 meses de crianza en roble y con variedades no tradicionales. Además de los tintos, el corte de Chardonnay – Viognier es muy recomendable.

Finalmente, la línea ultra Premium se comercializa bajo la marca Casa Montes, compuesta de 3 varietales tintos tradicionales (Syrah, Malbec y Merlot) con 12 meses de crianza en roble y una estiba prolongada en botella. Actualmente se encuentra en el mercado la cosecha 2001. Se trata de vinos importantes, de muy buena complejidad, sin perder personalidad varietal. Vinos para deleitarse o para quedar muy bien.

Casa Montes ha obtenido ya varias medallas y premios para sus vinos. Actualmente venden en el mercado nacional y se encuentran en pleno proceso de crecimiento en exportaciones.

Aunque el turismo vitivinícola todavía no está muy desarrollado en San Juan, la bodega recibe con periodicidad turistas en sus horarios habituales. En todo caso, si Ud. Quiere visitar la bodega y disfrutar sus vinos, no dude en ponerse en contacto directamente. En esta caso podrá visitar otro atractivo: una reserva natural que logró la empresa en parte de sus campos. Se trata de un bosque de viejos algarrobos, donde se encuentran 45 de las 49 especies existentes en el mundo. La riqueza faunística del lugar es también digna de destacar.

Los Vinos.

Ampakama: Malbec-Merlot, Syrah-Cabernet, Cabernet Sauvignon, Syrah, Syrah Rosé, Chardonnay y Viognier,

Don Baltazar: Tempranillo, Cabernet Franc, Petit Verdot y Chardonnay-Viognier.

Casa Montes: Syrah, Malbec, Merlot


Dirección: Colón y Caseros – Pozo de Los Algarrobos – Caucete – San Juan
Teléfono: 0264 – 4236632
Website: www.casamontes.com.ar

Etiquetas:

01 julio 2007

Bodega Don Cristóbal.


Una bodega antigua, una visión de futuro. Bodega Don Cristóbal, un lugar donde la calidez, la calidad y los buenos vinos se conjugan de forma digna de imitar.

Amaneció frío en Mendoza. Frío como hacía tiempo que no se sentía. Parece que el invierno en su agonía, daba sus últimos coletazos, con el afán de no pasar al olvido tan rápidamente. Yo tenía una cita en Bodega Don Cristóbal, no muy lejos, en el corazón de esa gran zona vitivinícola que es el departamento de Maipú. El termómetro acusaba sin inmutarse -0,5 °C, así, como si nada. Al salir de casa, casi como obligado, hice vista al poniente. Allí estaban, imponentes, grandiosas, esas gigantescas paredes de roca, pinchando el cielo, todas vestidas de blanco. La nieve, aunque un poco retrasada, había llegado. Hora de agradecer a Dios por el agua para el verano, tan necesaria para la provincia, tan necesaria para el vino. Salí hacia la bodega con una sonrisa en los labios, el frío ya no me ponía de mal humor.

En pocos minutos llegué a Cruz de Piedra, un bello distrito de Maipú, donde se percibe la historia del vino. Una vuelta de apenas 10 minutos por la zona, bastó para observar una cantidad importante de viñedos y bodegas. Muchas bodegas de esas, que podríamos llamar nostálgicas: chiquitas, antiguas, con esa construcción tan típica mendocina que siempre las ha caracterizado.

Finalmente llegué a Bodega Don Cristóbal, que afortunadamente era una de esas bodeguitas, pero reciclada como es debido. El atractivo de lo histórico, la seducción de lo moderno. Allí tuve la oportunidad de conversar con uno de los dueños, Eduardo Lapania y con el enólogo responsable de tan buenos vinos, Fabricio Orlando. Entrado en calor, salimos a recorrer las instalaciones de la bodega, buscando entender a cada paso, la filosofía de la empresa.

Don Cristóbal es una bodega que podríamos clasificar como chica (menos de un millón de litros de capacidad total) enfocada a la producción de vinos de calidad, pensados para satisfacer a un mercado y consumidor, cada vez más exigente. La empresa sólo elabora uvas provenientes de viñedos propios, para poder tener control de la calidad de la materia prima en todas las etapas. Poseen 3 fincas distintas, todas con riego por goteo y con estricto control de los rendimientos. Las fincas son: La Pinta, ubicada en Los Campamentos, Rivadavia, con 39 has; La Niña, ubicada en Rodríguez Peña, Junín, con 17 has.; y La Santa María, ubicada en Ugarteche, Luján de Cuyo, con 32 has. de vid.

Como podrá observarse, los nombres y marcas, son una especie de tributo u homenaje a la llegada de los españoles a América, hecho histórico que permitió el desarrollo de la cultura vitivinícola en nuestro continente y por ende en nuestro país.

Continuando con la bodega, cuando la materia prima llega a su punto óptimo de maduración, es cosechada a mano, cuidando la futura calidad del vino desde el primer momento. Llegada a bodega, se hace una selección manual de racimos, eligiendo sólo los mejores y, posteriormente, una nueva selección manual, pero esta vez de granos.
Luego se lleva a cabo el proceso de elaboración tradicional, siempre de acuerdo a la filosofía de lograr vinos que expresen al máximo las características varietales. Es por ello que el uso del roble está muy controlado, para que aporte complejidad, pero no tape las características propias de la variedad de uva.




Y hablando de roble, justo cuando el frío apretaba nuevamente, llegamos a la sala de barricas, que se mantiene todo el año con una temperatura estable y controlada que oscila en los 15°C. Qué placer sentir esa tibieza! Tibieza exaltada por ese único e inconfundible aroma de las barricas y de sus nobles contenidos. Allí descansaban los mejores vinos de la bodega, correspondientes a la línea Cristóbal Oak Reserve, que pasan en promedio 12 meses abrigados por el roble, en la tranquilidad inmutable de la cava.

Justo allí, para llegar al punto cumbre del placer, improvisamos una degustación. Varios vinos de línea, más algunos directamente de las barricas, experiencia altamente recomendable para amantes del vino, ya que aunque se trata de vinos muchas veces duros, austeros, ya se intuye el resultado final.

La degustación me sorprendió gratamente en general, ya que se trata de vinos muy equilibrados, que invitan a beber. Mención especial merece el Cristóbal 1492 Verdelho, vino blanco de una variedad casi desconocida en Argentina, originaria de la isla de Madeira, Portugal. Además de original, se trata de un vino muy agradable, de aroma intenso, con interesantes aromas frutales y ciertas notas florales. En boca es elegante y muy equilibrado, apto para combinar con un extenso abanico de variedades gastronómicas.
Otra experiencia memorable fue el Merlot Oak Reserve, vino intenso, elegante y de muy buena complejidad. Y con respecto a la línea reserva, le cuento un secreto, está por salir al mercado en breve, un Syrah que se las trae. Esté muy atento para cuando aparezca, porque realmente vale la pena.

Terminada la degustación, pasé nuevamente por las oficinas y conversé un rato más con el Sr. Lapania, uno de los dueños, sobre diversos aspectos de la industria. Llegó la hora de despedirse y partí, rumbo al sur, con una gratificante sensación. Don Cristóbal es, de cierta forma, un ejemplo de lo que debe ser la nueva vitivinicultura. Es una empresa chica, bastante nueva, conformada por un equipo de gente muy eficiente, además de cálida. La calidad es una premisa indiscutible. La visión a largo plazo una de las bases fundamentales. Los resultados de la fórmula no se han hecho esperar. Es así como en la actualidad, los productos de la bodega son ampliamente reconocidos en nuestro mercado nacional y se encuentran presentes en las principales góndolas y vitrinas. Pero, por si fuera poco, estos vinos también se venden en Bélgica, Suecia, Holanda, Alemania, Italia, Francia, Inglaterra, Estados Unidos y Brasil, además de disfrutarse en los vuelos de varias líneas aéreas internacionales.

Etiquetas:

19 mayo 2007

Puntos para Bodega del Desierto.

La línea de vinos 25/5 de Bodega del Desierto recibieron sus primeros puntajes en la Wine Spectator. La prestigiosa revista americana Wine Spectator publicó los puntajes otorgados a la línea varietal 25/5 de la bodega pampeana. Los 25/5, presentados en Argentina en agosto de 2006 y en Estados Unidos en septiembre del mismo año, recibieron la siguiente puntuación:

25/5 CHARDONNAY 2005 - 89 puntos – Smart Buy!
25/5 CABERNET SAUVIGNON 2004 - 88 puntos –
25/5 SAUVIGNON BLANC 2006 - 88 puntos -
25/5 SYRAH 2004 - 87 puntos -
25/5 MERLOT 2004 - 85 puntos -

Esto significa que los vinos están considerados como “Very Good”, según la escala de puntuación de la revista Wine Spectator.

Etiquetas: ,

10 abril 2007

Bodega Viña El Cerno: filosofía del vino.

Viña El Cerno es una bodega que siempre me llamó la atención, que siempre me sorprendió. La sorpresa inicial fue cuando vi por primera vez un cartel de la bodega. Yo sabía que esta pequeña bodega se encuentra en Maipú, pero lo raro es que el cartel lo vi viniendo de Chile a Mendoza, unos kilómetros después de haber cruzado la frontera, ya de lado mendocino. Allí estaba el cartelito verde, que después tantas veces vería, sugiriendo que visitara esta pequeña bodega artesanal. Digamos aproximadamente a unos 200 kilómetros de distancia de la propia bodega.

Pero lo más importante de este primer encuentro no era la distancia a la que se encontraba el cartel, sino que en ese momento recién se comenzaba a hablar de turismo del vino en Argentina. Sin duda, había una bodega pionera en enoturismo y yo ya conocía el nombre.

La segunda sorpresa llamó aún más mi atención. En esa época yo realizaba la selección de vinos para una importante y prestigiosa vinoteca, con una exquisita lista de vinos argentinos. Yo había probado los productos Viña El Cerno y cuando conocí alguien vinculado a la bodega, le pedí que me trajera vinos para vender. La respuesta fue rotunda: Pedro no quiere. Quién es Pedro?, pregunté. El dueño de la bodega. Pero, para qué hacer vinos si no los va a vender?, me quejé. Si los vende, pero sólo a la gente que conoce personalmente, la gente que lo visita en la bodega; me respondió.

Fue en ese momento que comencé a entender que detrás de Viña El Cerno no había sólo un negocio, sino que se trataba de algo más profundo, con una filosofía original, personal y muy respetada. Eso me interesó aún más que la calidad de los vinos, así que comencé a insistir, a perseverar. Después de algunos meses logré mi objetivo y salía a la venta en Buenos Aires el primer vino de la bodega, un Viña El Cerno Syrah. Luego se agregaría el Merlot y finalmente toda la línea.

Y la tercera sorpresa fue conocer a Pedro Martinez, dueño de la bodega e inspirador de esa filosofía tan particular. Escapaba a los cánones de lo que cualquiera hubiera esperado. Me encontré ante un hombre sencillo, nada estructurado, ameno, con pelo largo, simpático y sobre todas las cosas, muy apasionado. Tan apasionado que puedo asegurar que Pedro utiliza una vocabulario propio para hablar de vino. Lo he escuchado usar términos, palabras, frases y conceptos únicos, desprendidos obviamente, de su filosofía tan particular.

Realizada esta introducción conceptual, pasemos a conocer un poco de la historia de esta bodega tan particular. La bodega nace por un deseo personal de Pedro Martinez, que desea concretar su concepto de una creación filosófica del vino. Winemaker de cierta experiencia, decide independizarse y perseguir un sueño, que vería logrado en menor tiempo de lo esperado.

Como primer paso consigue una bodega abandonada en muy mal estado y se dedica lentamente a refaccionarla. Finalmente en el año 1997 se realiza la primera elaboración en bodega Viña El Cerno. Obviamente se trataba de cantidades muy limitadas, que Pedro y su esposa envasaban y tapaban con una máquina manual, de a una botella por vez.


El sueño de Pedro era hacer vino de calidad, con su sello personal y poder venderlo personalmente a quienes se acercaran a la bodega. Era una visión romántica, a largo plazo. En esa época recibían, con suerte, 2 visitantes a la semana. Pero Pedro no bajó los brazos, trató a cada visitante como al mejor cliente y poquito a poco, fue logrando otra de sus metas filosóficas: no hacer cliente, sino, amigos.

Hoy Viña El Cerno recibe en promedio 3.000 visitas mensuales. Vende más del 50% de sus vinos en bodega, a turistas. Uno de los visitantes, luego cliente, luego amigo, es Carlos Sket, quien fue el impulsor de que los vinos de la bodega se comenzaran a comercializar en Buenos Aires, idea que no fue fácilmente aceptada por Pedro.

Hasta entonces, cada visitante de la bodega, si quería comprar nuevamente vino desde su domicilio, debía hacerlo vía fax, teléfono o email y las cajas les eran remitidas. La idea de Carlos Sket fue la de facilitar ese acceso a los productos, colocándolos a en el principal mercado con mayor rapidez y a menor costo. Fue así como, lentamente, se comenzó con la comercialización de los vinos de la bodega en forma más tradicional.

Actualmente la bodega posee 3 líneas de vino distintas. Wayna, que en quechua significa jóven, es una línea de varietales jóvenes, frescos, frutados y de buena tipicidad, fáciles de beber y con una amplia posibilidad de combinación gastronómica. Luego sigue la línea Viña El Cerno, que se compone de vinos varietales con crianza en madera, con más carácter y complejidad y un interesante potencial de guarda. Finalmente están los vinos de autor: dos vinos distintos, el 6° Viña, blend de 4 variedades y el Antiguo, corte de Syrah y Cabernet Sauvignon. Luego hay un excepcional vino de corte tradicional, cuyo nombre es Filósofo y está compuesto de Malbec, Merlot y Cabernet Sauvignon.

Para poder disfrutar de estos vinos de producción limitada puede comprarlos en las mejores vinotecas, en una buena cantidad de restaurantes de alta calidad o directamente en la bodega, que, como ha quedado claro, recibe gustosamente a quienes quieran acercarse.

La bodega ofrece actualmente visitas guiadas con degustación en la “Sala Tradicional”, la posibilidad de, mediante un arancel, acceder a degustación de vinos Premium (vinos de autor y premiados), en grupos muy reducidos en la “Cava de Vinos Premium”. Y para quienes disfrutar un poco más, avisando con cierta anticipación, se puede acceder al “Salón de Crianza Gourmet”, donde se realizará degustación de vinos y maridaje con comidas típicas de la región.

Además en Buenos Aires la bodega posee oficinas, depósito y sala de degustación, donde se brindan charlas, cursos y degustaciones. También, obviamente, se pueden comprar los vinos.

Carlos Navarro

Etiquetas: ,

02 abril 2007

Críos, reconocida como Value Brand del año.

La prestigiosa winemaker Susana Balbo fue galardonada con su marca Crios como “Value Brand” del año por la revista Wine & Spirits Magazine.
Crios de Susana Balbo fue elegida, por segundo año consecutivo, por la revista Wine & Spirits Magazine, como “Value Brand” del año.

“Realmente estamos muy orgullosos por lo que ocurrió con Crios en Estados Unidos, porque es una marca relativamente nueva en ese mercado, ya que apareció en el 2001. Creo que esto nos muestra que el mejor camino de promoción es mostrar calidad”, subrayó su creadora, la winemaker Susana Balbo.

Además, en una entrevista con este semanario, comentó que “es muy importante para los empresarios argentinos porque así vemos que no hacen falta grandes campañas de marketing para colocar un vino, la calidad es nuestra mejor bandera. Desde Dominio del Plata no contamos con un presupuesto para desarrollo de campañas de marketing, pero de esta forma llegamos a muchos consumidores”.

Susana seleccionó la palabra “críos” para expresar la noción de que éstos son los vinos que “no han crecido” al mismo nivel de calidad y de madurez que sus vinos más costosos de autor “Susana Balbo”, pero ellos reciben el mismo cuidado y atención a través del proceso de la vinificación. La etiqueta ofrece una serie de tres manos conectadas y una inspirada por un artefacto Maya. Las tres manos representan a Susana y a sus dos niños. Por la definición, los vinos Crios deben ser consumidos mientras que aún son jóvenes y vibrantes y tienen gran expresión de la fruta. Los vinos de Crios incluyen: Cabernet-Sauvignon, Syrah-Bonarda, Torrontes, y Rosé de Malbec . Este vino se puede encontrar en algunas vinotecas de Buenos Aires y Mendoza a $26, precio sugerido al público.

Sobre Susana Balbo

Susana Balbo es la más reconocida y famosa enóloga mujer de la Argentina. Recibió su grado de Licenciada en Enología en 1981 con honores como mejor egresada e inmediatamente fue contratada para desempeñarse en Cafayate, Salta, para hacerse cargo de la Bodega de la Sucesión Michel Torino.

A lo largo de su desempeño en Salta, logra la transformación de los vinos comunes de la región en los afamados Torrontés, varietal hoy reconocido como uno de los emblemas de la vitivinicultura Argentina.

Luego de 9 años de desempeño en Salta, regresa a Mendoza a colaborar con su familia en el desarrollo de la bodega familiar e inicia con su esposo un pequeño proyecto particular.

En 1993 deja la bodega familiar para dedicarse al asesoramiento de diferentes empresas del medio.

Se desempeña como gerente técnica de Bodegas Martins, desarrollando un ambicioso programa de exportaciones, transformándose en una de las más pujantes bodegas argentinas de la época y terminando con su venta a Arco Bodegas Unidas de España.
En 1998 fue contratada por Nicolás Catena para el diseño y la dirección de obra de la bodega denominada Catena Zapata, la más importante y moderna bodega construida en Argentina. Esta obra finaliza en abril del 2001 y desde ese momento comienza a desempeñarse como gerente de exportaciones de ese importante complejo de bodegas.

En 1999, luego de sus segundas nupcias con Pedro Marchevsky, decide iniciar un nuevo proyecto particular por lo que alquilando la bodega Dolium comienza a elaborar vinos de exportación con la colaboración de Alberto Antonini (enólogo italiano) produciendo aparte de sus propios vinos la primera cosecha de Altos las Hormigas. Luego, junto a Pedro, dan vida a Dominio del Plata.

Su espíritu emprendedor, innovador y progresista le permite elaborar vinos de características únicas que le han valido el reconocimiento internacional. En este sentido ha sido la primera enóloga argentina contratada internacionalmente para asesorar bodegas del viejo mundo a fin de mejorar su estilo para el mercado inglés.

Además continúa con su asesoramiento para el diseño de diferentes proyectos industriales tanto en Argentina como en España. Actualmente, es la presidenta de Wine of Argentina.

Fuente:

Por María Soledad González
sgonzalez@areadelvino.com

Etiquetas: ,

23 marzo 2007

Alberto Antonini en la vendimia de Valle Perdido.

Valle Perdido, Patagonia Estate Winery, ubicada en San Patricio del Chañar, en la provincia patagónica de Neuquén, recibió nuevamente al reconocido enólogo italiano Alberto Antonini, quien asesora a la bodega, junto al enólogo Héctor Durigutti, en la elaboración de sus vinos que saldrán al mercado a mediados de año.

Durante la visita se controló, junto al enólogo y gerente de producción, Eduardo Cáceres Caballero, el trabajo de la vendimia y se degustaron los vinos de la bodega, comprobando su óptima evolución. Se estima que cerca de un millón de litros de vino llenarán los tanques cuando se termine de recoger la uva de las 150 hectáreas implantadas de la finca de Valle Perdido. La principal variedades con la que cuenta Valle Perdido es la emblemática Malbec, varietal en el que se focalizará la elaboración de la bodega apuntalando las excepcionales condiciones que ofrece la zona para este varietal. Además, cuenta con Cabernet Sauvignon, Merlot, Pinot Noir, Chardonnay y Sauvignon Blanc, más nuevas plantaciones de Syrah y Cabernet Franc.

Valle Perdido, Patagonia Estate Winery, es un emprendimiento de Muñoz de Toro Wines, perteneciente a Virginia Alimonda y Fernando Muñoz de Toro y que posee viñedos en San Patricio del Chañar (Neuquén), Sierra de la Ventana (Buenos Aires) y, próximamente, Mendoza.

El proyecto de Valle Perdido, incluye, además de la bodega, un Wine Resort con 18 habitaciones, que será el primer hotel cinco estrellas de la provincia de Neuquén, integrado dentro de las instalaciones de la bodega, un wine spa, restaurante y wine bar, y salas para eventos especiales. Valle Perdido Wine Resort, que estará asociado a la cadena de pequeños hoteles NA, abrirá sus puertas en el segundo semestre de este año.

Etiquetas: ,

11 marzo 2007

Finca Sophenia: la búsqueda del equilibrio.

Si no se presta demasiada atención, es posible cometer un importante error de apreciación en relación a la bodega Finca Sophenia. El error, de todas formas, no deja de ser agradable y sería una conclusión similar a esta: Finca Sophenia es una bodega nueva, moderna, que produce excelentes vinos. Aunque la aseveración es totalmente cierta y puede ser la primera impresión que nos deja la bodega, podemos encontrar mucho más en un análisis más profundo. Pero, para que se entienda, les cuento algunas cosas de la bodega.

Finca Sophenia es una bodega nueva. Su primera vinificación fue la cosecha 2002, aunque, obviamente, la empresa existe desde algunos años antes.
Los viñedos propios y la bodega se encuentran en una finca ubicada a aproximadamente a 1.200 metros sobre el nivel del mar, en una de las mejores zonas del departamento de Tupungato, en Mendoza. Exactamente se encuentra en el camino que une la ciudad de Tupungato con el Manzano Histórico, lugar turístico del departamento de Tunuyán donde alguna vez camino a paso firme el General San Martín.

Saliendo de Tupungato, ahí nomás, a los pocos metros, comienzan los primeros viñedos y bodegas, que se extienden por varios kilómetros hacia el Sur. Es un nuevo corredor productivo, donde se han realizado importantes inversiones, siempre relacionadas con la industria vitivinícola. Será en un futuro cercano, sin dudas, un polo muy importante para el desarrollo del turismo del vino.

Sobre este camino de ensueño para los amantes del vino se ubica Finca Sophenia. Se trata de una bodega chica, nueva, moderna y muy prolija, que se eleva entre las 124 has. de viñas que pertenecen a la firma. Allí me recibió Matías Michelini, el enólogo. Conocedor y orgulloso de lo suyo, lo primero que me propuso fue dar una vuelta por el viñedo, propuesta que acepté gustoso. De repente, casi sin darme cuenta, me encontraba parado en el lugar más elevado del campo. Podía ver, hacia delante toda la extensión de la finca. Las prolijas hileras de viñas en espaldero, todas siguiendo una misma y leve inclinación; más allá la bodega y un poco hacia la izquierda la casa de huéspedes, donde después haríamos la degustación. Atrás, la cordillera nevada. Visión inolvidable, digna de postal.

Luego de ese placer visual, regresamos a la bodega, para recorrer sus instalaciones. Como ya he mencionado se trata de una bodega nueva, con tecnología de avanzada en todos sus procesos, la búsqueda de calidad se hace evidente. Desde el principio, los aspectos son cuidados para lograr excelente nivel cualitativo en los vinos.

La cosecha se realiza manualmente por gente experta. Las uvas se recolectan en pequeñas cajas de 15 Kg. de capacidad para que los granos sufran. Así, las uvas llegan a la bodega, donde se realiza una nueva selección, esta vez de granos (en primer lugar se realiza una selección de racimos en el viñedo). Luego siguen los procesos habituales, siempre ayudados con tecnología de primer nivel. Por ejemplo, en el caso de los tintos, la maceración se realiza en frío, para extraer aromas y sabores más elegantes.

La autoría de tan buenos vinos es compartida: por una parte, tenemos al enólogo principal de la bodega, Matías Michelini, joven, dinámico, con una atractiva experiencia en elaboración de vinos para el mercado externo, por el otro lado, Michel Rolland, gran winemaker francés, de reconocido y merecido prestigio internacional y grandes vinos franceses en su haber. Y aquí el punto de reflexión que mostrará la filosofía de la bodega, el equilibrio mencionado en el título. Como en muchas otras cosas, la bodega busca un punto medio entre extremos, una fusión original que se impregne de lo mejor de dos cosas distintas. En este caso, los vinos son la unión de la juventud, el estilo moderno e internacional de Matías, sabiamente unidos a la elegancia y aristocracia del estilo francés de Michel. El resultado se aprecia muy bien en la degustación: vinos intensos, pero elegantes, muy equilibrados y agradables. Vinos que gustan.

El caso de la marca, Sophenia, surge de modo similar. Es el resultante de la fusión de los nombres de las hijas de los socios originales: Sofía y Eugenia. Lo curioso es que las hijas se conocieron antes que los padres, al ser compañeras de escuela. Esta casualidad hizo que Roberto Luka y Gustavo Benvenuto se conocieron y fueran haciendo crecer una importante amistad, que luego supieron plasmar en negocios, fundando ambos en 1997, Finca Sophenia (escrito con ph por ser más atractiva la marca en los mercados internacionales).

Más tarde, se unieron al emprendimiento dos amigos más: Néstor Rebagliati y Daniel Sammartino, momento en el cual se construyó la primer parte de la bodega, cuyo proyecto se realizó pensando en etapas de crecimiento.

Roberto Luka, presidente, fundador e inspirador del emprendimiento posee una amplia experiencia en el sector vitivinícola, con un marcado acento en la comercialización internacional. De hecho, es actualmente, presidente de la organización Wines of Argentina, entidad de carácter mixto cuya función es la promoción de los vinos argentinos en el exterior.

El perfil y la experiencia de Roberto Luka se visualizan claramente en la bodega. Rápidamente sus vinos lograron posicionarse en los principales mercados extranjeros, teniendo presencia actualmente en los principales países importadores. Afortunadamente también venden en el mercado interno argentino, aunque filosóficamente para ellos es como un mercado más. Las ventas en Argentina no representan más del 10% de las ventas totales. De todas formas los vinos se pueden encontrar en las mejores vinoteras y restaurantes.

En cuanto a los vinos, podemos decir que poseen 3 líneas distintas: Alto Sur, varietales jóvenes, intensos donde sobresale la fruta, con breve paso por barricas; Finca Sophenia, varietales más complejos y estructurados, excelentes como vinos de guarda, con 12 meses de crianza en barricas y el top, Sophenia síntesis, un blend de Malbec, Merlot y Cabernet Sauvignon, por cierto absolutamente recomendable.

De la línea más económica. Hay que destacar el Altosur Malbec, que ha obtenido distintos e importantes premios y menciones internacionales. Muy recomendado.

Los Vinos.

Línea: ALTOSUR
Vinos: Sauvignon Blanc, Chardonnay, Merlot, Cabernet Sauvignon y Malbec.

Línea: Finca SOPHENIA
Vinos: Chardonnay, Merlot, Malbec y Cabernet Sauvignon.

Línea: Sophenia Synthesis
Vinos: Blend (Merlot, Malbec, Cabernet Sauvignon)

Carlos Navarro

Etiquetas:

31 enero 2007

Cavas de Weinert.


La bodega Cavas de Weinert está ubicada muy cerca de la ciudad de Mendoza, en una de las principales zonas vitivinícolas del país: Luján de Cuyo. De hecho es una de las primeras que encontramos viajando hacia el sur por el tradicional Carril Cervantes, a lo largo del cual se ubican tantas bodegas de importancia. Al llegar, la primera impresión es muy agradable, ya que nos muestra exactamente lo que la mayoría nos imaginamos cuando pensamos en una bodega: una construcción antigua, grande, muy tradicional. El resto de la visita no hará más que acentuar esa sensación de haber llegado al lugar correcto, y estar viendo, disfrutando y hasta oliendo exactamente lo que deseábamos.

Es que Cavas de Weinert es un bastión que ha resistido con gallardía los cambios planteados por la industria vitivinícola local en los últimos años. Y esto, además de la calidad excepcional de sus vinos, la hacen diferente y muy especial. Es, sin duda, paso obligado para cualquier turista que pretenda conocer las raíces de la vitivinicultura mendocina, para aquellos románticos que prefieran la calidez del aroma de roble antiguo a la frialdad del acero; o la tibia oscuridad de las grandes cavas subterráneas a la blancura de laboratorio de las industrias tecnológicas.

La bodega fue construida en 1890. Funcionó durante varios años y después quedó abandonada. En 1975 las instalaciones son adquiridas por su actual dueño: Bernardo Carlos Weinert, un empresario del transporte brasilero de ascendencia alemana. Amante de los vinos argentinos, luego de realizar los estudios correspondientes, decide adquirir la bodega y llevar a cabo la titánica tarea de recuperarla, remodelarla, incorporando además la última tecnología disponible a nivel internacional. En síntesis el proyecto era elaborar vinos de calidad Premium, se puede decir de estilo francés, que posicionarán a la empresa como una de las mejores bodegas argentinas, cosa que logró en poco tiempo.

En este sentido, Don Bernardo tuvo una visión acertada y supo hacer muy bien las cosas. Incorporó al emprendimiento como enólogo a Raúl de La Mota, gran sabio, que ha sido considerado en muchas y distintas oportunidades, como el mejor enólogo de Argentina. El talento de Raúl de La Mota se ha expresado en sus grandes creaciones, logrando excelentes vinos que han crecido y madurado por 30 años y que aún están vivos y son perfectamente disfrutables.

La posta luego la tomó Hubert Weber, un suizo que se incorporó como enólogo en 1997, luego de quedar seducido al degustar un irresistible Cavas de Weinert 1985. La elección fue nuevamente adecuada, ya que Hubert ha sabido continuar con este estilo de vinos tan particulares, lamentablemente en extinción en nuestro país.

Pero veamos cuales son las características que diferencian a Cavas de Weinert de la mayoría de bodegas actuales. El hecho más notable y que influirá en todos los aspectos es la utilización de toneles de roble en lugar de barricas. Los toneles son recipientes similares a la barrica (que posee 225 litros de capacidad) pero mucho mayores, encontrando de 2.000, 5.000, 10.000 o hasta 20.000 litros, incluso más grandes. Hace 30 años eran de uso frecuente, pero a principios de los 90, la industria comenzó a internacionalizarse y abandonó el uso de toneles, cambiando hacia las barricas, que logran una maderización más rápida e intensa.

Bernardo Weinert aprovechó la oportunidad y compró los toneles que las otras bodegas vendían, haciéndose así un stock de madera antigua y de gran tamaño, actualmente de incalculable valor.

La crianza en toneles y barricas es diferente y brinda resultados distintos. Cuando en promedio un vino pasa en barrica 12 meses, los vinos de Weinert pasan en promedio 4 años en contacto íntimo con la madera. Como resultado tendremos vinos complejos, muy elegantes y excepcionalmente longevos.

Otra característica de Weinert se refiere a la calidad de la materia prima, ya que trabajan con viñedos viejos, con una edad promedio de 60 años, habiendo algunos de más de 100. Estas uvas ofrecen una calidad y una estabilidad que son imposibles de conseguir en aquellas que provienen de viñedos más jóvenes.

Es así que logran vinos únicos en Argentina, símbolos vivos de la vitivinicultura tradicional argentina, con un marcado estilo francés y que ofrecen al consumidor una experiencia única. Y para ejemplificar podemos tomar la cosecha del vino comercializado, que actualmente es la correspondiente al año 2000. Fíjese en el mercado cuantas bodegas ofrecen como producto normal un vino de tanto tiempo.

Y tiempo es la clave en esta bodega. El tiempo que ha pasado el viñedo perfeccionando su fruto, el tiempo en que las grandes duelas de roble han ido adquiriendo esa complejidad característica, el tiempo que el vino madura en toneles y finalmente el tiempo que la bodega espera al vino, antes de ofrecerlo a sus consumidores. En un mundo donde la recuperación de la inversión marca mucho de los ritmos, que nos ofrezcan estos tiempos es de incalculable valor.

Yo pasé mi jornada, imbuyéndome de la filosofía de la bodega, junto a Bruno Weinert, hijo de Bernardo. Fue con él que recorrí las profundidades de la cava, embriagándome de ese aroma tan particular, recorriendo con ojos avizores las imponentes estibas de botellas que marcaban un Cabernet 77 por acá o un Malbec 85 por allá. Fue con Bruno, también, que realicé la degustación de los productos de la bodega.

La bodega posee principalmente, 4 líneas diferentes de vinos. En primer lugar nombraremos a todo un clásico argentino, el Carrascal, un blend de Malbec, Cabernet Sauvignon y Merlot, frutado, fresco, de muy buen equilibrio y excelente relación calidad – precio. Aunque no es un vino caro, envejece muy bien, lo que lo convierte en una buena oportunidad para la cava personal.

Luego tenemos la línea de varietales, bajo la marca Weinert, compuesta de Malbec, Merlot, Cabernet Sauvignon y Chardonnay. Todos muy buenos, con atractiva tipicidad varietal y un estilo muy personal. Completa esta línea el Montfleury, un rosado importante, seco y con buen cuerpo. Muy bueno para beber bien frío como aperitivo y excelente fresco para las comidas. Va muy bien con el asado.

Finalmente el top de la bodega es el Cavas de Weinert, un blend de Cabernet Sauvignon, Malbec y Merlot, excelente. Es un vino que ofrece complejidad y elegancia, buen cuerpo pero equilibrado y con armonía. Un gran vino hecho para disfrutar, para beber. Un vino perfectamente adecuado a la nueva tendencia internacional, que marca que lo que debe prevalecer es la elegancia y el equilibrio.
Finalizada la visita, arreglé para volver al otro día. Es que la tarea pendiente exigiría un tiempo importante para nosotros, y era un tiempo que deberíamos respetar. Volví y junto a Bruno nos dispusimos a realizar una degustación especial y abrimos un Weinert Cabernet Sauvignon 1977, un Cavas de Weinert 1977 y el Malbec Estrella 1977, todos vinos de la primer cosecha de la bodega, todos aún excepcionalmente vivos y con fuerza para seguir. Demás está decir que fue una experiencia única e irrepetible. Imagínese que estuvimos 3 horas, para degustar 3 vinos. Como consejo final, en la bodega poseen tanto las últimas botellas de esta cosecha como de las otras a través del tiempo, Si tiene la posibilidad, visite la bodega y ahí mismo puede comprar una de estas joyas y degustarla en la misma cava. Seguramente un evento que nunca podrá olvidar.

Carlos Navarro

Etiquetas:

17 enero 2007

Alta Vista

Considero que he tenido suerte en algunas cosas de mi vida. Una cuestión afortunada fue la elección de mi profesión, ligada a algo tan placentero como el vino. Esta profesión me permitió otra cosa muy afortunada: conocer Alta Vista desde sus primeros pasos. Ver cómo comenzaban a trabajar en esa bodega vieja, centenaria y poder observar con regocijo como ha quedado hoy. Poder haber probado su primer gran vino, el Alta Vista Alto 1998, cosecha dura y difícil para muchos, pero que el equipo de esta bodega supo manejar, elaborando un vino inolvidable para muchos enófilos argentinos. Todavía recuerdo las peleas que se armaban para conseguir las últimas botellas una vez que la cosecha se había agotado en bodega. En ese momento, Alta Vista, ya se perfilaba como la gran bodega que es en la actualidad.

Alta Vista es una bodega familiar, cuyo dueño es un francés llamado Patrick d´Aulan. Es parte del grupo denominado Edonia, en el cual la familia d´Aulan incluye 5 bodegas muy importantes: Chateau Sansonnet – St. Emilion (Francia), Chateau Valrose - St. Estephe (Francia), una bodega en Reims, Champagne (Francia), Chateau Dereszla – Tokaj (Hungría) y Bodega Alta Vista, en Argentina. Además el grupo Edonia incluye una vinoteca y una inmobiliaria especializada en bodegas y viñedos. Como puede observarse hay un conocimiento importante de la industria y una gran proyección internacional.

Es en el año 1997 en que se decide por varias razones abrir una operación de producción en Argentina y nace Bodega Altavista. Se compra una bodega vieja, típica mendocina, construida en el año 1890 y se comienza a trabajar en su refacción, logrando adaptarla funcional y tecnológicamente, pero respetando siempre la tradición histórica. Lanzan sus vinos al mercado, que son rápidamente aceptados por el público conocedor argentino y la marca se hace reconocida en poco tiempo. Desde ese momento todo lo relacionado a Alta Vista ha ido mejorando, incluso la presentación de los vinos.

La bodega cree como principio fundamental en la calidad de la materia prima. Elabora en su gran mayoría (90%) uvas de viñedos propios, provenientes de 4 fincas distintas en Mendoza, 2 en el Valle de Uco y dos en Luján de Cuyo, donde también se ubica la bodega. Además la bodega tiene un alquiler de largo plazo sobre un viñedo en Cafayate, Salta, de donde provienen las uvas que dan origen al Torrontés. El vino es elaborado en Salta para mantener al máximo la calidad y luego es “terminado” en Mendoza. Y quizás se esté preguntando lo obvio ¿por qué alquilar un viñedo en Salta, estando la bodega en Mendoza?. La respuesta es muy sencilla y nos indica en gran parte la filosofía de la empresa: porque en Salta se produce el mejor Torrontés de la Argentina (y del mundo, obviamente).

Es que Alta Vista cree en Argentina y sus vinos. La idea original que marca la filosofía de la empresa es lograr una marca de nivel internacional respetando y realzando aquellas cosas únicas y sobresalientes de Argentina: el Malbec y el Torrontés.

Actualmente la bodega tiene una importante presencia internacional y el 50% de su producción se vende en el mercado externo. Produce aproximadamente 1.100.000 botellas al año, con un plan de crecimiento que los debería llevar, de cumplirse, a los 2.500.000 botellas en al año 2011. Este volumen representa un nivel de crecimiento importante pero permite mantener el control personal de los procesos, cuidando los aspectos cualitativos como hasta este momento.

Uno de los aspectos destacables de la bodega es la introducción del concepto de terroir, llevándolo al público consumidor de manera directa. Creen, en esencia, que el terruño brinda características especiales a la uva, brindando una personalidad y originalidad distinguible en el vino. Pero esto, que muchos repiten, ellos lo han plasmado en productos para acercar el concepto al consumidor final. Su línea Alta Vista Grande Reserve está compuesta por 3 Malbecs de terruños distintos, a los que se identifica con el nombre del viñedo. Es así que tenemos el Malbec Alizarine Vineyard (Las Compuertas, Luján de Cuyo), el Serenade Vineyard (Agrelo, Luján de Cuyo) y el Temis Vineyard (El Cepillo, Valle de Uco).

Lo curioso es que la bodega sólo vende los 3 Malbecs juntos, en una presentación especial, lo que permite y obliga la comparación.
La línea Grande Reserve la cierra en Malbec denominado Terroir Selection, que es un blend de los distintos viñedos. Por cierto un vino muy agradable y de muy buena relación calidad – precio.

Además la bodega ofrece una línea de varietales jóvenes, Finca Monte Lindo, una línea de varietales más importantes y ya bastante reconocida por el público, Alta Vista Premium, donde encontramos el exquisito y elegante Torrontés; el Alta Vista Rosé, un clásico por sí mismo, muy apetecible, y un atractivo espumante método champenoise, elaborado como blend de Chardonnay y Pinot Noir, bajo la marca Atemporal.

Una línea adicional se ofrece sólo para algunos elegidos. Bajo la marca Los Escasos, se ofrecen novedades y varietales de producción muy limitada, que solamente pueden ser adquiridos en bodega o por miembros del Club Alta Vista, un club de amigos de la bodega que brinda beneficios atractivos a sus socios.

Finalmente el top es el prestigioso Alta Vista Alto, un gran vino argentino, con excelente prestigio y altas puntuaciones internacionales. Se trata de un blend de Malbec y Cabernet Sauvignon, con prolongada crianza en barricas nuevas de roble francés y amplia estiba en botella. Un vino elegante y de gran estructura y complejidad. Conjuga en si mismo la esencia de la bodega, una fusión de dos culturas, de dos estilos, dos filosofías, Argentina y Francia juntas, de alguna manera.

Como comentario final, si Ud. Está interesado en conocer personalmente la bodega lo puede hacer y será una experiencia gratificante. Alta Vista está preparada para la recepción de turismo y tiene un recorrido didáctico que finaliza en la boutique, construida en una antigua pileta, donde se realiza la degustación de vinos. Si anda por Mendoza, le recomiendo que haga la visita.


Los vinos.

Finca Montelindo. Varietales Malbec y Chardonnay.

Alta Vista Premium. Varietales Cabernet Sauvignon, Malbec, Merlot, Boyarda, Torrontés y Chardonnay.
Alta Vista Rosé. Rosado de Malbec.

Los Escasos. Petit Verdot.

Atemporal. Espumante método champenoise.

Alta Vista Grande Reserve. Varietales Malbecs “Single Vineyards”, Alizarine, Serenade y Temis.

Alta Vista Grande Reserve Terroir Selection.

Alta Vista Alto. Blend Malbec y Cabernet Sauvignon.

Carlos Navarro

Etiquetas:

24 diciembre 2006

Mendel Wines.

Roberto de La Mota es un personaje reconocido en la industria vitivinícola, incluso por los simples y mortales consumidores. Esto se debe a dos factores principales: el primero y más importante, la gran calidad de los vinos con los que nos ha deleitado a través del tiempo; en segundo lugar, porque lleva un apellido ilustre en cuanto a vinos se refiere. Hijo del enólogo históricamente más famoso de Argentina, nació y creció en una bodega, rodeado de viñedos, toneles, cosechas, trasiegos y jugosas anécdotas.

Esa pasión heredada y mamada fue, luego, finamente pulida con una capacitación universitaria, en nuestro país y en el exterior, acorde a lo que el futuro deparaba. Finalmente, luego de su inolvidable paso por Chandon, de su gran evolución en Terrazas y Cheval des Andes, llega a la bodega propia con este nuevo emprendimiento que han denominado Mendel Wines. Esta bodega nace de unión de Roberto de La Mota con una centenaria familia argentina, quienes se han asociado con el objeto de elaborar vinos de muy alta calidad, que expresen y demuestren la calidad del terruño mendocino.

La bodega Mendel está ubicada en Luján de Cuyo, en una pintoresca y tradicional calle, no muy lejana a la ciudad de Mendoza. Allí se concretó este emprendimiento, en una vieja bodega, que data de la década del 20, de construcción típica y acorde con su época. La bodega estaba abandonada por lo que necesito de la inversión necesaria para adaptarla al nivel cualitativo esperado. Es así que además de los trabajos de infraestructura necesarios, se instalaron tanques pequeños de acero inoxidable, maquinaria de última generación y barricas francesas nuevas.

Varias piletas antiguas pasaron a ser hoy salas de barricas o de estibas de botellas, cada una con temperatura y humedad controladas, donde maduran y descansan los vinos de la bodega, que realizó su primer cosecha en el año 2004, cosecha que se acaba de lanzar al mercado.

Entre los aspectos más destacables tenemos, sin duda, a los viñedos. La bodega posee dos viñedos, uno en Perdriel y el otro en Mayor Drummond (alrededor de la bodega), los dos en Luján de Cuyo, a una altura que oscila entre los 900 y 1000 metros sobre el nivel del mar. Ambos viñedos poseen principalmente Malbec, pero no cualquier Malbec, sino que estas plantas tienen 80 años de antigüedad!!! Estas viejas viñas son un tesoro de incalculable valor, de rendimiento naturalmente acotado y que brindan al vino una complejidad que asombra. Además poseen algunas hectáreas de Cabernet Sauvignon, que también se adapta muy bien a la región.

Es así que, respetando la filosofía de excelente calidad, la bodega posee nada más que dos vinos: Mendel Malbec y Mendel Unus, un corte de 70% Malbec y 30% Cabernet Sauvignon. Solamente vinos tintos, solamente vinos de gran nivel.

Para la elaboración de ambos vinos se ha cuidado al máximo la calidad de la materia prima, condición fundamental para elaborar un vino de alto nivel. Trabajos cuidadosos del follaje junto al riego controlado durante el ciclo de la planta han permitido una excelente exposición al sol, un número reducido de racimos y éstos de bayas de tamaño medio. Estas características aseguran una excelente concentración, intensidad y calidad de las uvas.

El momento de la cosecha se determinó luego de muchas recorridas por las parcelas probando las uvas. Se buscó una madurez justa que asegurara la intensidad y la calidad tanto de frutas como de taninos. El objetivo fue obtener un vino de madurez intensa y gran cantidad de frutas, pero con el equilibrio de acidez que asegure una guarda prolongada.

A la hora de corroborar el resultado de estos trabajos, debo decir que la degustación me sorprendió gratamente. Se trata de vinos importantes, elegantes, aristocráticos y de muy buen trago. Vinos para tomar y para disfrutar lentamente.

El Malbec es un excelente exponente de las características de esta variedad, tan argentina. Mendel Malbec 2004 es un vino de muy buena tipicidad varietal, de color intenso con matices púrpuras muy atractivos; nariz intensa pero elegante, con buena presencia de frutos rojos maduros, pasas de uvas y violetas, con una equilibrada presencia de aromas aportados por el roble. Buena boca, corpulento, pero equilibrado. Una característica interesante: muy buen potencial de guarda.

Mendel Unus Malbec – Cabernet Sauvignon, es un gran vino, fruto de una inteligente combinación de variedades. De color muy intenso, se aprecia bien la preponderancia del Malbec; aroma intenso y complejo, muy seductor, con notas de cerezas negras, ciruelas secas, pasas de uvas, confituras, moras y especias, junto al chocolate, vainilla, tostado y caramelo aportados por el roble. De buen volumen en boca, sus importantes taninos no molestan y es muy agradable y armonioso. Gran representante argentino.

Como era de esperarse, aunque los productos recién se lanzan al mercado, ya afrontaron una importante demanda desde el exterior. En el mercado nacional estarán presentes en las principales vinotecas y restaurantes del país.

Si Ud. Puede, dese el gusto y disfrute de algunas botellas de Mendel, recuerde que su producción es realmente escasa.

Los Vinos.

Mendel Malbec 2004, precio aproximado por botella $ 65.

Mendel Unes Malbec – Cabernet Sauvignon 2004, precio aproximado por botella $ 140.



Carlos Navarro

Etiquetas:

13 diciembre 2006

Bodega Ruca Malén: celebración de una leyenda.

Ruca Malen además de ser una bodega de estilo arquitectónico elegante y muy atractivo, tiene una característica especial que hace que sea visita obligada de quienes visitan Mendoza. Se ubica en Alto Agrelo, en el Km 1059 de la Ruta Nacional 7, osea, en el camino que se interna en la montaña, rumbo a muchas de las bellezas de Mendoza y más lejos hacia Chile mismo. La bodega se ubica al pie de Los Andes y sus viñedos son antesala de las primeras grandes alturas. La ubicación, privilegiada, brinda una vista única.

La historia de esta bodega comienza en el anhelo de dos soñadores que aman la magia del mundo del vino y deseaban tener su propia bodega en una tierra querida para ambos: Mendoza. Jean Pierre Thibaud, deja después de 10 años la presidencia de Chandon Argentina y junto a Jacques Louis de Montalembert, unen esfuerzos y pasiones y dan forma a este ansiado proyecto.

La primera cosecha que realizaron y posteriormente lanzaron al mercado fue la correspondiente a 1999. La construcción de la bodega comienza en el año 2002 y su primera elaboración se produce en el 2003. Desde su nacimiento la bodega no ha dejado de crecer y de ganar mercados y adeptos a sus vinos.

La bodega se construyó en el único viñedo de la firma, 27 hectáreas en una zona privilegiada plantadas con Malbec, Cabernet Sauvignon y Chardonnay. Pero la producción de este viñedo no alcanza para satisfacer las necesidades de materia prima de la bodega, por lo que la firma realiza acuerdos y se provee de pequeños viñedos de excelentes uvas ubicados en las zonas que se consideran más aptas para la variedad de que se trate, trabajando íntimamente con cada pequeño productor. De esta forma la empresa ha logrado brindar un excelente nivel de calidad en todos sus vinos a través de las distintas cosechas.

La calidad también proviene, además de la materia prima, la experiencia y la pasión de quienes trabajan en la bodega, de las instalaciones de la firma. Se trata de una bodega nueva, con la última tecnología disponible para lograr vinos de excelencia. El esquema lo completa una hermosa sala subterránea donde se alojan más de 700 barricas, mayoritariamente de origen francés, donde los vinos pasan algunos meses.

Debido a su éxito, la bodega ya ha realizado su primera ampliación. Como se mencionó sus primeros vinos fueron cosecha 1999 y en el inicio sólo se vendía en el mercado argentino. Actualmente los productos de la bodega han logrado una importante penetración internacional y el 50% de su producción se destina al mercado extranjero.

Su ubicación, la belleza arquitectónica y la calidad de los vinos ha provocado una importante afluencia de turistas, tanto nacionales como extranjeros. La gente de la bodega ha tomado muy bien este fenómeno y creyendo en la buena atención y el excelente servicio, brinda actualmente, además de la visita y degustación con vista a la montaña, la posibilidad de almorzar.




En un ambiente elegante y relajado, con Los Andes como fondo, se pueden disfrutar de las delicias gastronómicas del chef de la bodega, que realiza cada plato a la vista de los visitantes. Personalmente disfruté del servicio, especialmente de una exquisita carne elaborada en disco de arado, regada, obviamente con los mejores vinos de la bodega.

Pero cuidado, un dato muy importante. Como brindan una atención muy personalizada es necesario e imprescindible hacer las reservas correspondientes. Por ahora son pocas mesas y no se atiende a nadie que no haya reservado con anticipación. De todas formas ya se están realizando las ampliaciones necesarias para mejorar aún más el servicio.

Finalmente vamos a los más importante e interesante: los vinos. Ruca Malén tiene como filosofía ofrecer vinos de excelente calidad, cuyo estilo podríamos sintetizar con la palabra elegancia. Se ha buscado en todos sus productos la armonía y el equilibrio, para lograr vinos placenteros, buenos para beber.

Ofrecen 3 líneas diferentes. La primera línea, de más bajo precio, sale al mercado bajo la marca Yauquén, palabra de origen mapuche que era usada haciendo referencia a la celebración del brindis. Se trata de dos vinos bivarietales, un Cabernet – Malbec y un Chardonnay – Semillón, frutados, de buen cuerpo, frescos.

La línea que sigue es Ruca Malén, que son vinos varietales más importantes, más complejos, muy elegantes, con potencial de guarda. El Cabernet Sauvignon iba de maravillas con la carne al disco.

La línea top sale bajo la marca Kinien, que en mapuche significa “el único”, palabra que sintetiza la filosofía y características de estos vinos. Aquí se encontrarán vinos de calidad excepcional, cuando estos aparezcan. Por lo que quizás no haya una continuidad en el tiempo. Esta cosecha será un Malbec, la próxima un Cabernet o quizás ninguno. De esta forma cada vino bajo esta marca será único e irrepetible, obviamente de cantidad muy limitada. Los probé: muy recomendables.

Y no me olvide de Ruca Malen. Se trata también de una palabra de origen mapuche que podríamos traducir como “morada de la ninfa” o “casa de la joven”. Esta palabra tiene origen en una leyenda que cuenta que dice que las mujeres mapuches caminaban sin levantar la vista del suelo por temor a enfrentarse a la mirada fulgurante de un dios que, contaban entre ellas, era joven y muy apuesto. Un día, una de ellas, más audaz, pero temblorosa, se animó y lo miró. Un relámpago la subyugó, y cayó perdidamente enamorada. El dios, conmovido por la joven mapuche, la llevó consigo al Norte, hacia ese pico que llegaba al cielo, y de donde brotaba la luz, el Aconcagua. A su pie, decía, el sol brillaba más fuerte, las aguas corrían más puras y sus tierras vírgenes contenían toda la riqueza del mundo. El debía partir, así estaba escrito. Pero le ofreció una morada, Ruca Malen, "la casa de la joven" . Y también una promesa eterna. Un hechizo.
Un néctar del que ella podría beber. Y viviría de nuevo toda la alegría de su mirada.

Podemos dudar de la leyenda, pero si hay algo seguro, es que beber vino es un placer de los dioses hecho realidad para los mortales.

Carlos Navarro

Etiquetas:

04 diciembre 2006

Bodega Benegas.

Visitar Bodegas Benegas es una experiencia gratificante. En algunos aspectos se podría comparar con viajar con la máquina del tiempo (si esta existiese). Parte de la historia mendocina se le mete a uno por la piel conversando con Federico Benegas Lynch, el propietario de la bodega.

La bodega se encuentra cerca de la ciudad de Mendoza, en el límite entre Luján de Cuyo y Maipú. Se terminó de construir en 1901 por Agustín Alvarez, gobernador de la Provincia de Mendoza en aquellos años. Es una de las pocas reliquias históricas que quedan de la antigua Mendoza de fines del Siglo XIX. La construcción es de adobe, con una cava de piedra preciosa para la estiba de barricas y con amplios espacios para estibar botellas en verano y en invierno, pues las variaciones de temperatura son mínimas.

La primera idea de Federico al comprar esta bodega, en el año 2001, es justamente, además de continuar con la tradición vitivinícola de la familia, rescatar parte de la cultura mendocina. Es por ello que comienza con la titánica tarea de realizar las obras de remodelamiento necesarias para la elaboración de vinos de alta calidad (en una bodega abandonada) respetando al máximo la estructura y arquitectura existente. Para dar un ejemplo, parte de los techos debieron hacerse de nuevo, pero todos fueron hechos de caña, como estaban originalmente. El revoque de las paredes, también nuevo, esta realizado con una mezcla de barro y paja, como era antaño. La anécdota al respecto es que costó mucho trabajo conseguir la receta para lograr la mezcla precisa, ya que no quedan en Argentina quienes sigan trabajando así el barro. Finalmente la receta correspondiente fue conseguida en México.

Se ha construido también un espacio, tipo museo, donde se exhiben antiguas máquinas, implementos agrícolas y utensilios en general que sirven para recordar aquella época, por la cual Tiburcio Benegas, bisabuelo del propietario, comenzaba a demostrar ese espíritu inquieto e innovador, que lo dejaría en la historia como figura muy relevante de la historia mendocina y como el pionero de la vitivinicultura.

En 1883 Don Tiburcio Benegas, compra su primer viñedo, en lo que es actualmente el departamento de Godoy Cruz. Denominó a esta finca “El Trapiche”, fundando al poco tiempo la Bodega Trapiche, que alcanzó rápidamente un alto prestigio y fue elaboradora de los mejores vinos argentinos por muchas décadas.

Don Tiburcio llegó a ser gobernador de la provincia de Mendoza y son varias las obras importantes que realizó, entre las que podemos contar la creación del Banco de Mendoza e importantes obras de irrigación destinadas a permitir el crecimiento de la industria vitivinícola, que en ese momento contaba solamente con algo más de 6.000 ha.

Viajó a Chile y a Francia y trajo lo que sería una novedad: las variedades más finas, como Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc y Merlot, además de barricas de roble de Nancy y el equipamiento más sofisticado de la época.

La conducción de Bodega Trapiche pasaría luego a manos de los hijos. La sociedad finalmente es disuelta a principios de la década del 70. El padre de Federico Benegas continúa relacionado a la industria elaborando vino hasta principios de la década del 90. Finalmente Federico retoma la actividad en 1998, con la convicción de elaborar grandes vinos con uvas provenientes de un viejo viñedo familiar llamado “Finca Libertad”, ubicado en la costa del río Mendoza, en el distrito de Cruz de Piedra, departamento de Maipú. Allí Bodega Benegas cuenta con 40 has. de viñedo con plantas que tienen entre 20 y 80 años de edad, asegurando así, naturalmente, rendimientos controlados y muy buena calidad de materia prima.

Para Federico Benegas Lynch lo más importante es la uva: “teniendo una materia prima de excelente calidad, luego sólo hay que acompañar el proceso”. Pero hay que ver, cómo lo acompaña. El particularmente se instala y vive en la bodega durante los meses de vendimia; y en su tarea de elaborar grandes vinos está acompañado ni más ni menos que por Michel Rolland, de lejos el winemaker más reconocido a nivel internacional. De todas formas Federico no descansa en la experiencia de Michel Rolland, y desde que retomó la actividad, viaja todos los años para participar, trabajando, de las vendimias del hemisferio norte. Se ha dividido entre California y Burdeos, aunque el última vendimia la realizó en la Toscana italiana, para desentrañar los secretos del Sangiovese, variedad presente en sus líneas.

El resultado de toda esta conjugación única de historia, antecedentes, antecesores, pasiones y espíritu, son, obviamente, excelentes vinos. Benegas nos ofrece 3 líneas distintas de vino, todas de excelente calidad. No se tratan de vinos baratos, aunque si de muy buena relación calidad – precio. Poseen una presentación muy elegante y sobria, de acuerdo a su estilo. La producción es, obviamente muy limitada, siendo la cantidad total elaborada por la bodega de sólo 150.000 botellas.

Si debemos definir los vinos en general, diremos que se trata de productos equilibrados con una importante influencia francesa, pero con las bondades de la región mendocina de la que proceden. Son vinos importantes, complejos, pero nunca difíciles o duros. Se ha cuidado mucho el lograr taninos amables, suaves. La palabra que los sintetiza muy bien es elegancia.

Este estilo y calidad de vinos ha logrado que la bodega penetre rápidamente en el mercado externo, destino principal de los productos de la empresa. Por supuesto también podemos encontrar estos vinos en las mejores vinotecas y restaurantes de nuestro país.

Son muy recomendables los blends de la bodega, de espíritu bordelés (Cabernet Franc, Cabernet Sauvignon y Merlot). Yo tuve la oportunidad de degustar un blend Benegas 2000, cosecha agotada y un 2001. Difícil decidir con cuál quedarse. Ambos para el aplauso. Pero sin duda los máximos laureles se lo lleva el Meritage, blend de la línea Benegas Lynch (Cabernet Franc, Cabernet Sauvignon, Merlot y Petit Verdot). Inolvidable.

Los Vinos.

Línea Estirpe Benegas. Aproximadamente $ 25, por botella.
Don Tiburcio (Cabernet Sauvignon, Merlot, Malbec, Cabernet Franc)
Juan Benegas (Malbec)
Carmela Benegas (Rosado blend)
Clara Benegas (Chardonnay)

Línea Benegas. Entre $ 45 y $ 65 por botella.
Benegas Blend.
Benegas Sangiovese.
Benegas Syrah.
Benegas Malbec.
Benegas Chardonnay.

Línea Benegas Lynch. Entre $ 120 y $ 180 por botella.
Benegas Lynch Meritage.
Benegas Lynch Cabernet Franc.
Benegas Lynch Cabernet Sauvignon – Cabernet Franc.

Carlos Navarro

Etiquetas:

30 noviembre 2006

Alta Vista va por su segunda bodega en Mendoza.

La firma de la familia francesa DAulan busca elevar de 1,7 a 3 millones de botellas la capacidad en tres años. También estudia levantar en Salta un establecimiento.
A tres años de desembarcar en Salta para producir torrontés, la familia francesa DAulan, dueña de la bodega Alta Vista, está a punto de iniciar las obras de su segundo establecimiento en Mendoza.

La nueva bodega, que se ubicará en la misma finca que la actual, en Chacras de Coria, demandará 4 millones de dólares y le permitirá ampliar la capacidad un 75%, de 1,7 millón a 3 millones de botellas, en tres años. "Estimamos cerrar 2006 con un aumento de 40% en las ventas, hasta 1,5 millón de botellas, la mitad en el mercado interno y otro tanto en el exterior", explicó Philippe Rolet, gerente General de Alta Vista. "Y tenemos previsto seguir creciendo en los próximos años. Por eso, necesitamos ampliar la producción", agregó.

Las obras se dividirán en dos etapas: la primera está por iniciarse -para que esté lista en la próxima vendimia-, y llevará la capacidad a 2,2 millones, un 30% más. "Será un nuevo edificio de 3.000 metros cuadrados, separado del actual. En esta etapa, también ampliaremos la estiba en botella, que pasará de 500.000 a 1 millón, con el objetivo de 1,5 millón en tres años", explicó Rolet. Con la ampliación, esperan tener capacidad suficiente para "vender 3 millones de botellas en 2011", precisó, casi el doble de este año.

La inversión se suma a los más de u$s 20 millones que los DAulan -ex propietarios del champagne Henri Piper y fundadores en el país del grupo Clos de los Siete, donde aún conservan viñedos- llevan desembolsados desde 1998.

Además, la empresa adquirió tres años atrás, con u$s 400.000, 1.390 hectáreas en Salta, a 15 kilómetros de Cafayate, para producir torrontés, que ya hacía desde 2001 pero en 43 hectáreas alquiladas, una modalidad no muy usual en el país. Del predio comprado, apenas 60 hectáreas son aptas para el cultivo. Aún sus vinos no nacen de esa finca, ya que la están preparando para plantarla el año próximo. Y no descartan, a futuro, levantar también en Salta una bodega.

La empresa sigue buscando tierras. "Hace tres meses, adquirimos 14 hectáreas en producción en la Consulta, Valle de Uco, con viñedos antiguos de Malbec y Cabernet Sauvignon. Estamos buscando más terroirs, no sólo para tener uvas con diferentes características, sino también para diversificar el riesgo por el granizo", comentó Rolet. La nueva finca, que costó u$s 420.000, se suma a las cuatro que Alta Vista tiene en Mendoza, con 178 hectáreas plantadas sobre un total de 480.

La empresa cerrará 2006 con u$s 4,5 millones de facturación, un 61% más que el año pasado, tanto por el aumento de 40% en las botellas vendidas como en los precios de sus marcas (Finca Monte Lindo, Premium, Grande Reserve y Alto, su ícono, entre otras). El plan es llegar a 2010 con u$s 8 millones en ingresos.

Los DAulan no son improvisados en el rubro. A través del grupo Edonia tienen dos bodegas en Burdeos y una en Hungría, además de una distribuidora. Y, con el grupo Sopalia, son dueños de alojamientos en Francia y participan en casinos.

Etiquetas: ,

15 noviembre 2006

Bodega Monteviejo.


Llegar a Bodega Monteviejo no es muy difícil. En primer lugar hay que arribar a Vista Flores, un pueblo del cada vez más prestigioso Valle de Uco, en Mendoza. Vista Flores se encuentra a unos 100 km de la ciudad capital de la provincia. El viaje vale la pena, ya que está cubierto de paisajes estupendos. Una vez en Vista Flores, tomar una calle perfectamente señalizada y seguir hasta el final, hasta donde termina. Hasta donde hace algunos pocos años empezaba el monte y las primeras laderas de la cordillera. La visión actual de lo que otrora fuera piedra, jarilla y cactus es simplemente deslumbrante.

Donde terminaba la calle se encuentra actualmente el portón de ingreso al dominio de Clos de los Siete, un campo de 850 has, si leyó bien, 850 has. limitantes con la cordillera y de una belleza impagable. Qué visión la de Rolland!!! Qué Rolland? El de siempre, Michel Rolland

Pero veamos un poco como nace toda esta historia. En 1998 Michel Rolland junto a su amigo Jean-Michel Arcaute (recientemente fallecido) idean y luego concretan un proyecto distinto y único en Argentina, sustentado en las grandes posibilidades de la región para elaborar vinos de alta calidad y en su propia experiencia internacional. . Logran seducir a 7 franceses, todos relacionados con la industria vitivinícola, quienes invierten y van concretando este emprendimiento. Compran el campo inculto y después de una faraónica tarea de limpieza y adaptación, comienzan a plantar y a construir las bodegas (el proyecto final abarca 7 bodegas distintas dentro del predio).

Monteviejo es una de las bodegas pertenecientes al grupo Clos de Los Siete. Su dueña es Catherine Péré-Vergé, acaudalada francesa con inversiones en cristalerías y dueña de dos bodegas (chateau) en Pomerol, una de las zonas más prestigiosas por sus vinos a nivel mundial.

Monteviejo posee un total de 121 has. , plantadas con Malbec, Cabernet Sauvignon, Merlot, Syrah y Chardonnay. Una buena parte de la producción, cada propietario, la destina a la elaboración del vino del grupo, llamado Clos de los Siete. Con el resto de la uva se elaboran unas deliciosas líneas de vino, del más alto nivel.

Además del entorno y del irrepetible paisaje, hay otra cosa que llama mucho la atención: la bodega. Sobre un predio de 8.000 metros se alza, majestuosa, una bodega distinta, impresionante, muy alta y con un diseño arquitectónico súper original. Las instalaciones han sido concebidas para manejar el vino casi totalmente por gravedad, evitando al máximo el uso de bombas que produzcan desmejoramientos en el nivel cualitativo. Obviamente el nivel tecnológico es óptimo para la producción de vinos ultra premium.

La bodega está capacitada para la elaboración de 1.500.000 botellas. Posee todos tanques de acero inoxidable, barricas de roble en una sala especial y ambiente controlado en lo que se refiere a temperatura y humedad.

Además las características del suelo, clima y agua, más el trabajo cultural del hombre, ayudan en la obtención de los excelentes vinos que produce la bodega. Mención especial merece el agua que riega los viñedos, ya que se trata de un agua limpia, cristalina, pura, que surge de las entrañas mismas de las montañas. Para que se entienda mejor, unos pocos kilómetros más abajo (hacia el este), se encuentra la planta elaboradora y fraccionadora de Eco de Los Andes. Por decirlo de otra manera, cuando Ud. beba vinos de la Bodega Monteviejo, recuerde que las viñas que le han dado origen han sido regadas con agua mineral.

El cuidado de la calidad sigue después en la cosecha, que se realiza manualmente en pequeñas cajas. La uva es trasladada rápidamente a la bodega (que se encuentra en el medio de los viñedos). Allí se realiza una selección de racimos y luego una doble selección de granos, asegurando así la óptima calidad de la materia prima a utilizar.

El winemaker responsable de la bodega es Marcelo Pelleriti, que posee una interesante experiencia en la elaboración de vinos de calidad, no sólo en Argentina, sino también en Francia, donde participa cada año de la elaboración para dos chateuxs de Burdeos. En la elaboración de los vinos de Monteviejo Marcelo trabaja en conjunto con Michel Rolland, logrando vinos muy interesantes, que poseen la elegancia del estilo francés, sin perder la personalidad del vino argentino.

En cuanto a los productos, se trata todos de vinos de excelente calidad, desde el de menor precio al más caro. En todos podemos encontrar algunas características muy apreciadas, como son la complejidad, intensidad y elegancia. Si me ponen en la obligación de destacar a alguno, debería sin duda nombrar al Lindaflor Chardonnay, uno de los mejores Chardonnay que he probado en los últimos años, de buen cuerpo, untuoso, frutado, muy agradable, invita a seguir tomando, es difícil dejarlo. El otro que si o si hay que destacar es el Lindaflor Malbec, un gran vino argentino, que debería ocupar un lugar de privilegio en las cavas personales de todo buen amante del vino. Evolucionará perfectamente por lo menos 10 años. Realmente excepcional.

Si Ud. está pensando en conocer la bodega personalmente y por qué no, disfrutar allí mismo de tan buenos vinos, le cuento que la bodega ya está trabajando con turismo, realizando visitas guiadas, con posibilidad de degustación e incluso almuerzos especiales.

Por mi experiencia personal le aconsejo disfrutar de un chivo y costillar, ambos a la llama, realizados y comidos en la terraza de la bodega, copa de Malbec en la mano, mirando siempre, siempre, hacia el Oeste.


Los Vinos:

Festivo (Malbec), precio aproximado por botella $ 22.

Petite Fleur (blend de malbec, Merlot, Cabernet y Syrah), precio aproximado por botella $ 49.

Lindaflor Chardonnay, precio aproximado por botella $ 72.

Monteviejo (otro blend de las 4 variedades tintas), precio aproximado por botella $ 81.

Lindaflor Malbec, precio aproximado por botella $ 142.

Clos de Los Siete (vino del grupo), precio aproximado por botella $ 54.


Carlos Navarro

Etiquetas:

09 noviembre 2006

Telteca Winery: vinos del desierto.


El contraste es fuerte. Impactante, asombroso. El desierto lavallino, al norte de Mendoza, es, justamente, un desierto. Incluso, para los incrédulos, se puede visitar allí muy fácilmente una región denominada “Altos Limpios”, que no son ni más ni menos que extensas dunas de arena, limpias de toda forma de vida.

Con precipitaciones anuales menores a los 80 mm y un río que hace rato decidió olvidarse de la zona, esta región plantea una supervivencia complicada a quienes se atrevan a encararla. Pero allí es justamente donde el hombre, con su esfuerzo, logra maravillas. Una de estas maravillas es la bodega Telteca, única que se atrevió a enfrentar la austeridad del desierto y nos permite disfrutar de ese asombroso contraste: un oasis de verdes viñedos, rodeado de la chatura propia del monte sediento.

La bodega es, además, un homenaje a los primeros hombres, aquellos que originalmente habitaron y amaron la zona: el pueblo huarpe. La palabra “Telteca” significa, en idioma huarpe, “fruto maduro del algarrobo”. El Algarrobo, árbol noble que dominaba las llanuras mendocinas, constituía el sostén de la vida en el desierto. Los Huarpes, antiguos habitantes de la región, constituyeron un pueblo respetuoso de la naturaleza y supieron cuidar de este árbol y vivir en armonía con él. Es esta misma filosofía la que sigue la bodega, pero esta vez el fruto maduro que tanto se respeta es el de la vid.

La bodega, Telteca Winery; nace en el año 2000 de la mano de la familia Cartellone. Esta familia tiene una amplia historia y trayectoria en la industria vitivinícola . El grupo fue uno de los primeros en la penetración del mercado internacional con vinos argentinos, allá por la década de los 80. Han sido además pioneros y defensores del cultivo de vid en esta difícil zona de Mendoza. De hecho, los vinos Telteca, son los únicos que nos permiten conocer y disfrutar las características del terruño lavallino.

La bodega posee 100 hectáreas de viñedos muy cuidados y donde podemos encontrar un amplio abanico de variedades. El agua se obtiene por pozos y para optimizar su utilización, el riego se hace por goteo, cuidando que cada planta reciba la dosis justa del vital líquido. Cabe destacar que el trabajo sobre el viñedo ha sido muy importante y son constantes los esfuerzos en investigación, para adaptar los métodos culturales al particular clima de la región, donde el sol es realmente implacable los meses de verano.

La bodega posee buen nivel tecnológico y está adaptada para producir vinos de excelente calidad. Allí es el campo de operaciones de José Pedro Gómez, el apasionado enólogo de la bodega, el creador de tantos buenos vinos y amplio conocedor de las características de la zona. “Pepe” además, es un convencido de que ciertas variedades han encontrado allí, un lugar especial, una adaptación óptima, dando resultados realmente sorprendentes. Y para las variedades más difíciles, que prefieren los climas más templados, se realizan actividades culturales en el viñedo que permiten obtener excelentes resultados. Es por ejemplo el caso del Chardonnay, cuya conducción esta bodega la realiza en parral, no en espaldero, lo que permite proteger a los racimos de los inclementes rayos solares. El resultado, degustación de por medio, es muy atractivo. Se trata de un Chardonnay fresco, de cuerpo medio, frutado, que invita a tomar. Un vino muy agradable.

Telteca Winery ha sido una empresa destinada a colocar los vinos argentinos en el exterior. Actualmente el 95% de la producción de la bodega se exporta a casi todos los países importadores del mundo. Sus principales mercados son: Reino Unido, Estados Unidos y Brasil, pero también tienen una importante presencia en Asia, gracias a un socio comercial estratégico: Marubeni Group, uno de los grupos económicos más fuertes de Japón.

Para el mercado externo, poseen varias líneas de productos distintas, pero todas responden al objetivo de satisfacer los exigentes paladares de amantes del vino de todo el globo. Los vinos en general buscan respetar las características varietales, la personalidad del terruño y ofrecen una experiencia agradable, desestructurada, sin complicaciones. Obviamente hay adaptaciones a los gustos especiales de cada mercado, pero la esencia es la misma. El “secreto” de la rápida penetración de los vinos de la bodega en los mercados internacionales es sencillo: ofrecer la mejor calidad a precios muy competitivos. Afortunadamente ya podemos disfrutar, en el mercado nacional, de estas atractivas opciones.

El lanzamiento formal de los vinos de la bodega al mercado interno se realizó en Diciembre del 2004. Actualmente la comercialización ha crecido bastante y podemos encontrar sus vinos en algunos supermercados, vinotecas y restaurantes.

En el mercado interno se comercializa una sola línea de vinos, bajo la marca Telteca, con un packaging alusivo muy atractivo y elegante. Se trata de vinos varietales, frescos, frutados, con elegancia y cierta complejidad. Actualmente podemos disfrutar de un Malbec, un Cabernet Sauvignon, un Merlot y un Chardonnay. Como primicia, puedo adelantar que en breve, se viene uno de esos vinos inolvidables, que llegan al alma. Se trata del Telteca Reserva, pero por ahora no puedo decir nada más. No olvide estar atento a su lanzamiento, no se arrepentirá.

Y, para finalizar un consejo: cuando abra una botella de Telteca, encare el primer sorbo lentamente y recuerde el oásis y el desierto, el sol y la arena, el algarrobo y el huarpe.

Carlos Navarro

Etiquetas:

31 octubre 2006

Bodega Filus.

De Medrano Estate a Filus, un camino de crecimiento, basado en la calidad y en la satisfacción del consumidor.

Amanecer de un día agitado. Eso me dije cuando desperté, una mañana de primavera más fresca de lo habitual. Me esperaba un día movido, que arrancaba con extensa degustación a las 9:00 de la mañana. A media mañana tenía que visitar Filus, y para grata sorpresa personal, la visita sosegó y alegró mi día, quizás por la belleza del lugar, quizás por el cálido recibimiento, quizás por la sutil elegancia y equilibrio de sus vinos, quizás por una combinación única de factores.

La bodega se ubica en Lunlunta, agradable paraje mendocino, que disfruta en combinar tranquilidad, bellos paisajes y buenos vinos. Llegando al antiguo monasterio, hay que doblar a la derecha, pasar la bodega del “Petiso” Mendoza, un “grande” en esto de hacer vinos, y a los pocos metros arribamos a destino. En mi caso, un poco tarde, ya rozando el medio día.

Al llegar me recibió Mariana, una confesa amante de los buenos vinos, excelente anfitriona y responsable de prensa de Filus. Con ella mantuvimos una amena y apasionada conversación en una sala de degustación de muy agradable decoración. A la charla se sumó luego, Luis Villarreal, el enólogo de la bodega, responsable inmediato de la calidad de tan ricos vinos y posteriormente Ambrosio Di Leo, algo así como el alma (o parte de ella) de la empresa y socio gerente de la misma.

Pero para que Ud., lector, conozca mejor las características de esta bodega, será necesario inmiscuirnos por unos instantes en los vericuetos del pasado. Debemos ubicarnos a mediados de la década del ´90, momento en el cual nace un proyecto que pudiéramos catalogar de ambicioso. El proyecto se gesta en la mente y en el alma de dos personas: Gustavo Capone y Ambrosio Di Leo, ambos apasionados del vino y con una muy buena visión de largo plazo. Gustavo venía de vivir por casi 10 años en Estados Unidos, promocionando y vendiendo vinos argentinos. Quizás eso marcó la esencia del emprendimiento: elaborar vinos de alta calidad para el mercado externo.

Es así como nace Medrano Estate, un proyecto hecho realidad, que muy pronto empieza a crecer y a desarrollarse. El nombre de la empresa responde a que fue justamente en la zona de Medrano, donde la bodega obtuvo sus primeras uvas y vinos.
Con el tiempo, la realidad supera ambiciones y expectativas, se expande la presencia de los productos en el exterior, se concreta la bodega propia y se comienzan a adquirir viñedos en distintas zonas vitícolas de Mendoza. La bodega deja de llamarse Medrano Estate, adquiriendo el nombre de Filus, en una nueva etapa más amplia, más ambiciosa. De todas formas, se continúa con el homenaje a la zona original a través de la marca Medrano, presente en nuestro país y en el exterior.

En la actualidad Filus es una de las principales bodegas exportadoras de Argentina, ocupando el 3° puesto en exportaciones si tomamos las bodegas con capital 100% nacional. Se trata de una empresa con una fuerte orientación al mercado, muy enfocada hacia el comercio exterior. De hecho, más del 90% de la producción total de la empresa está destinada al mercado extranjero. Los productos se pueden encontrar en 17 países, siendo en la actualidad, los principales clientes Estados Unidos, Inglaterra y Brasil.

En gran parte el rotundo éxito de Filus en la penetración del mercado externo se debe a dos factores esenciales presentes en la filosofía de la empresa: una fuerte orientación al mercado, esto es, hacer exactamente lo que el consumidor está demandando; y, por otro lado, ser rigurosamente estrictos en la obtención de una excelente relación calidad – precio. Esta formula les permitió conquistar rápidamente exigentes merca